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Ruta por la Toscana Desconocida

Hay una Toscana fuera de ruta donde los pueblos permanecen tranquilos, sin apenas turismo, donde los viñedos se extienden hasta donde alcanza la vista y el calor se sirve en copa de cristal en las más de 250 bodegas que salpican una de las regiones vinícolas más antiguas de Europa.

Estos son sus imprescindibles:

1. Montalcino

Esta coqueta localidad medieval nació con vocación militar siendo enclave defensivo para los etruscos primero y para florentinos y sieneses posteriormente. Fueron estos últimos en el s.XIII —durante la época de la República de Siena— quienes levantaron el perímetro amurallado de la ciudad tal como hoy lo conocemos.

Se puede acceder al recinto a través de la Porta al Cassero, una de las seis puertas de acceso a la ciudad que se conservan casi intactas. Desde aquí una rampa de piedra conduce hasta el pórtico de entrada a la Fortezza, levantada por los mismos sieneses en 1361. En su interior se pueden contemplar las ruinas de la antigua iglesia de Sant Giles y acceder al Bastión de San Giovanni.

2. La Ruta del Brunello de Montalcino

Los toscanos fueron los primeros vinos italianos en obtener la DOCG (Denominación de Origen Controlada y Garantizada) y hoy además del Chianti —que es seguramente el más famoso— otros seis caldos de la región ostentan tal sello de garantía. Uno de ellos es el Brunello de Montalcino, elaborado a partir de la uva autóctona Sangiovese, una de las variedades más antiguas de Italia.

Muchas bodegas en la zona firman vinos que superan los 96 puntos en las listas especializadas del sector, como los de la familia Biondi-Santi, cuyo fundador Ferrucio Biondi-Santi elaboraría por primera vez el preciado Brunello de Montalcino a partir de una variedad específica de Sangiovese en 1888. La revista especializada Wine Spectator situó uno de sus caldos entre los mejores doce vinos del siglo XX.

Otras bodegas con siglos de historia y muchos premios a sus espaldas son Castello di Banfi, Bartoli Giusti, Altesino o Castiglion del Bosco entre otras.

3. La Vía Francigena

Algo tiene de cierto eso de que “todos los caminos llevan a Roma” especialmente en esta región del sur toscano por la que durante el medievo transcurría la Vía Francígena, una importante ruta de peregrinación que se iniciaba en Canterbury (actual Reino Unido) y cruzando Francia, Suiza e Italia llegaba hasta la tumba de San Pedro en el Vaticano.

A diferencia de lo que sucede con nuestro Camino de Santiago, la Vía Francígena cayó en desuso durante el Renacimiento y aunque hoy algunos tramos se han habilitado, no es posible andar el camino en su totalidad. En la zona sur de la Toscana, uno de los mayores exponentes en esta antigua ruta de peregrinación es la Abadía de Sant’Antimo, una preciosa obra románica de travertino italiano cuya estructura actual data del año 1118.

Según la leyenda, fue Carlomagno en su camino a lo largo de la Vía Francígena, quien fundó este lugar como agradecimiento por haber sobrevivido a la terrible plaga que asolaba Europa en aquella época.

4. Los paisajes del cine

Varias localidades del sur toscano rinden tributo a las películas que en ellas se rodaron. Es el caso de los pueblos de Arezzo y Cortona, donde en 1997 Roberto Benigni situaría la película con la que ganó tres premios Óscar: La Vida es Bella. Y también Cortona enamoró a la platea en la película Bajo el Sol de la Toscana de la guionista y directora Audrey Wells.

La misma localidad sirvió de escenario de rodaje para el director británico Anthony Minghella, que grabó en ella algunas de las escenas de El Paciente Inglés. En la película protagonizada por Ralph Fiennes y Kristin Scott Thomas también aparecían otros enclaves en la Val d’Orcia como Pienza y Arezzo. La Val d’Orcia también tuvo su momento de gloria en la película de Ridley Scott, Gladiator.

5. L’Eroica

Las carreteras sin asfaltar de Chianti, la Val d’Orcia y Crete son testigos cada año de una de las carreras ciclistas más insólitas del mundo: L’Eroica. Esta competición que cubre unos 200 kilómetros y que pasa por localidades y fincas como Gaiole in Chianti, Siena, Castiglion del Bosco o Montalcino tiene la particularidad de disputarse con bicicletas e indumentaria de época. La competición —que está incluida en el circuito internacional de los grandes clásicos— se acompaña por una vistosa comitiva formada por todo tipo de motocicletas y coches clásicos.

6. Alojamiento

Entorno rural y lujo al más alto nivel en esta histórica propiedad fundada en el siglo XII que siempre estuvo en manos de familias ilustres. Una de las hijas de la finca Castiglion del Bosco protagonizó, incluso, una obra maestra de Leonardo Da Vinci: La Dama del Armiño.

La propietaria actual —la célebre familia Ferragamo— transformó los edificios históricos del borgo en 23 suites exclusivas y 9 villas privadas hoy muy frecuentadas por celebrities mundiales.

Recomendamos el maridaje estrella de la propiedad: el Brunello Riserva Millecento (94+ Robert Parker, 96 James Suckling) con tortelli de la casa.

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