24/7 Support number 1-555-555-555

Córcega

Cuando el pintor francés Henri Matisse llegó a esta isla, quedó tan impresionado por su luz marina que más tarde reconoció haber descubierto en Córcega su pasión por el color.

Más de un siglo después, quienes llegan a este pedacito de Francia en el Mediterráneo siguen fascinándose con la paz de sus playas, la autenticidad de sus pueblos y una naturaleza salvaje que desborda cualquier imaginación.

Éstos son sus imprescindibles:

1. Pueblos sobre el abismo

La escarpada orografía de Córcega ha sido durante siglos un verdadero desafío para arquitectos y urbanistas. Algunos pueblos se han construido sobre cerros vertiginosos o aprovechando salientes rocosos junto al mar.

En la región de Balagne —lugar donde pasaron su luna de miel el príncipe Rainiero de Mónaco y Grace Kelly— se ubican algunos de estos enclaves extraordinarios que se asoman al paisaje desde las alturas: Belgodere, construido en la mismísima cresta de una colina; Speloncato, colgado en un espolón del Monte Tolo o Sant Antonino, uno de los pueblos más bellos de Francia conocido como el “Nido de las Águilas” son algunos de ellos.

Erbalunga, en la costa de Cap Corse, es otro de esos enclaves con ubicación estratégica: sus casas se apiñan en una estrecha península rocosa besando, literalmente, la superficie del mar.

Y la joya de la corona: Bonifacio que,perchada sobre un acantilado de impecable piedra caliza, es la localidad más antigua de Córcega. Su atmósfera medieval todavía se respira en estrechos callejones adoquinados y una ciudadela que data del s.IX.

2. Aquí como en el Caribe

Las playas de Córcega son el sueño más recurrente de los parisinos en espera de las tan ansiadas vacaciones. Y es que los corsos pueden presumir de tener en su territorio algunos de los mejores arenales de Francia.

Palombaggia, la perfecta playa de catálogo con sus aguas turquesas y sus rocas de color rojizo, es ideal para ir con niños. Otra perla con tintes caribeños es Santa Giuglia, cuyo perfil en herradura es el más deseado para los amantes de los deportes acuáticos como el snorkel o el buceo.

Dos más: las playas de Loto y de Saleccia, a las que solo se puede acceder en bote desde Saint-Florent, lo que las convierte en dos perfectos remansos de paz incluso durante la temporada alta.

3. Cuisine du terroir

La gastronomía corsa tiene más de mediterránea que de haute cuisine francaise. Es una cocina casera, de mercado, heredada de una arraigada tradición agrícola y de pastoreo, con ingredientes como el aceite de oliva, el ajo, los quesos artesanos, los embutidos curados y las hierbas aromáticas.

El brocciu, uno de los elementos más distintivos, es un queso fresco de cabra u oveja que los corsos adoran y respetan como si fuera un símbolo nacional. Córcega es también un paraíso para los carnívoros; son muy típicos el sanglier (jabalí), la ternera con aceitunas o los platos a base de cerdo local, el cochon coureur, que suele verse pastando en libertad por los campos y bosques de toda la isla.

4. Las mejores escapadas verdes

Con el 40% de su territorio protegido por un Parque Natural, no es de extrañar que Córcega sea un destino estrella para aquellos a quienes les encanta estar en contacto con la naturaleza.

Desde cumbres que superan los 2.500 metros de altura hasta senderos para recorrer con niños, en esta isla hay un camino a la medida de cada uno. La más famosa de las travesías es el sendero de gran recorrido GR-20, conocido popularmente como Tra Mare e Monti, que cruza la isla de un extremo a otro a través de más de 200 kilómetros, una gesta solo apta para montañeros experimentados.

Otras excursiones más mundanas son las que pueden realizarse en el Bosque de Bavella, al abrigo de las imponentes cumbres homónimas, o hasta los yacimientos de Cucuruzzu y Capula

5. Alojamiento: Hotel Casadelmar

Es uno de esos alojamientos frescos y marineros que tanto apetecen cuando visitamos una isla. En el sur de Córcega, el Hotel Casadelmar destila grandes dosis de espíritu mediterráneo y distinción francesa a partes iguales.

Uno de sus pilares fundamentales es el restaurante gastronómico Le Casadelmar, liderado por el chef italiano Fabio Bragagnolo: sus sabores corsos y mucha creatividad le han llevado a obtener dos estrellas Michelin.

Otro de los highlights culinarios del hotel es el célebre brunch a base de ostras, sushi y champagne.

#Corcega #Corsica #Francia #Mediterraneo #Islas #Cultura #Gastronomia #Historia #Naturaleza #Deporte #AirePuro #SlowTravel #LujoNatural #Sostenibilidad #Inspiración

Contacto

¡Gracias!

Recibirá un correo electrónico confirmando su registro.

¡Asegúrese de agregar nuestra dirección de correo electrónico, info@atlantida.travel, a su libreta de direcciones para que pueda comenzar a recibir nuestras publicaciones especiales de inmediato!

Gracias!